
Hna. Dolores Marcos
"Entré por las Hermanas herederas del Carisma de la fundadora, María Gay, con un servicio vocacional cuidando a los enfermos"
La Hermana Dolores Marcos nos dejó antes de su partida, en 2024, el testimonio de una vida de servicio en el Instituto de Religiosas de San José de Gerona. Destinada pronto a América Latina, fundó la Comunidad Caracas y colaboró en otros Centros del Instituto en Venezuela, en ciudades como Mérida o Barquisimeto, donde la recuerdan por la huella imborrable de su buena labor.
Empezó a pensar en la posibilidad de ser religiosa a sus 12 años, en tiempo de catequesis. Tenía una hermana que era monja de clausura, así que a su padre aquella idea no le entusiasmó, por la soledad que suponía para él.
A Dolores Marcos, inicialmente, la frenó la percepción de que las Hermanas estaban todo el día rezando. Descubrió que no era así de la mano de una Hna. cuidadora de enfermos, siguiendo el legado de María Gay Tibau, quien siempre decía "Mañana ya descansaré"; infatigable en su servicio. La Hna. Dolores ya no tuvo dudas de cuál era su vocación.
Ingresó en la Escuela Apostólica con 15 años. Desde la Casa Madre de Girona, fue destinada a la Comunidad de Olot (Girona). Pronto, ya nadie creería que era originaria de Castromorca, Burgos, por lo bien que aprendió catalán acompañando a las otras Hermanas en sus tareas.
Del postulantado y el noviciado guardaba entrañables recuerdos. Al realizar los votos temporales, a los 19 años, fue destinada a Castellón de la Plana, donde estuvo tres años realizando su servicio en una Clínica. Y de ahí, a su próximo destino, la Comunidad de Jaén.
Un día, la llamaron de la Casa Madre de Girona para preguntarle si estaba dispuesta a ir a América Latina. Eran los años 60, y en un grupo de ocho Hermanas se fueron a Caracas (Venezuela) para inaugurar la Clínica del Ávila del Instituto. Al narrarlo, se entristecía la Hna. Dolores Marcos, recordando que todas aquellas Hermanas "ya se habían ido al cielo”. Ella se fue en septiembre pasado, a la edad de 91 años, de los cuales 73 los había vivido consagrada generosamente en el Instituto.
En Venezuela, durante el periodo entre 1975 y 2002, fue Superiora de la Comunidad de Colinas de Bello Monte, en Caracas; de la Comunidad de María Gay, Tucaní, y de la Divina Pastora, en Barquisimeto.
El relato sobre sus años en América Latina pasan por el buen recibimiento que tuvieron por parte de su gente. En el hogar para personas mayores del Instituto de Religiosas de San José de Gerona en Caracas estuvo a cargo de la cocina, disfrutando del crecimiento de esta residencia, fruto, seguramente del buen hacer.
Acompañó y formó nuevas vocaciones cerca de la ciudad venezolana de Mérida y se fundó la Comunidad Tucaní, para la alegría de la parroquia del lugar.
En Barquisimeto, por otro lado, destaca la importante labor de otras hermanas ayudando en las Clínicas, en un tiempo de escasez y mucha inestabilidad política, haciendo largas colas por un poco de harina, a veces, sin llegar a conseguirla.
La Hna. Dolores Marcos recuerda también en sus narraciones la labor de las Hermanas acompañando el final de la vida de algunos enfermos. Iban a cuidar a las personas que morían, siguiendo la tradición de la zona de América Latina donde estaba, rezando por ellas.
Regresó a España a los 83 años. Murió en Parla (Madrid), en 2024, un 11 de septiembre, día en el que en Venezuela se celebra la festividad de la Virgen de Coromoto, “a la que aprendió a amar durante los 56 años de su paso por esa querida tierra venezolana”, tal y como lo recoge el texto de su necrológica, en una noticia de las Religiosas de San José de Gerona.
En la Comunidad Divina Pastora de Barquisimeto (Venezuela), al dar a conocer la noticia de la partida de la Hna. Dolores Marcos, todos quienes tuvieron la oportunidad de conocerla y compartir con ella por muchos años de servicio manifestaron sentimientos de profundo dolor por la ausencia de esta "buena mujer, “Doloritas", como la llamaban.